Capítulo 06 Rigal Den IV

“¡Katsuragi! ¡Katsuragi! ¡Mis estadísticas están aumentando!”

“Cállate ya. Ahora no es el momento ni el lugar”

“¿Qué hay de ti? ¿No tienes nada que decir?”

“Sí, sí. ¿No es genial? Ahora puedes hacer algo útil por una vez”

“¿¡Quién haría cualquier cosa por ti!?”

Ella todavía me está hablando así. Crees que ya ha entendido el orden jerárquico.

“… Oye, Hamakaze. Hay algo que me gustaría probar”

Mis estadísticas no mejoraron mucho, pero me hicieron los arreglos para obtener más habilidades especiales.

Una de ellas era [Absolute command]. Según su explicación, parece que tengo que ser un nivel superior para usarlo.

Así que supongo que es por eso que no apareció hasta ahora.

En cualquier caso, para su condición necesito ser un nivel más alto… ¿Estás diciendo que el amo debe ser más fuerte que sus subordinados?

Dejemos eso solo por ahora.

Su efecto es lo que a cualquier le interesaría.

Poder hacer que alguien siga una orden, sin importar de qué se tratara. Los adolescentes de todo el mundo definitivamente me envidiarían por ello.

Mi mirada apuntaba directamente a cierta parte del cuerpo de Hamakaze.

“¿Qué…?”

Hamakaze se dio la vuelta, ocultando sus dos montañas voluptuosas de mi vista.

“¡Pervertido! ¡violador!”

“Cállate… ¿Cómo lo haría en un lugar como este? Esperaré a cogerte cuando hayamos limpiado esta mazmorra. Puedes calmarte”

“¡N-No hay forma de que yo pueda…! ¿Qué hay de mis derechos?”

“No tienes ninguno”

Lo declaró abiertamente.

“¡Bruto! ¡Deberías simplemente morir!”

“Simplemente volvería a encenderme y revivir si lo hiciera”

“¡No lo entiendo!”

Ella golpeó contra mi pecho. Estaba pensando en tocar su pecho a cambio si lo hacía de nuevo, pero ella continuó hablando.

“Tú… yo… todos, no entendéis nada de eso. ¿Por qué, por qué tenemos que luchar contra monstruos como esos… por qué tenemos que empezar a ser héroes…?”

Puso cada vez menos fuerza en su puño a medida que pasaba el tiempo.

“… ¡N-No lo entiendo!”

Su voz perdió su tono inocente e ingenuo, sonaba débil.

“No puedo soportarlo más… ¿Qué pasa con este lugar… por qué tenía que pasar esto…?”

Ella se agachó y comenzó a llorar.

¿Se romperá ella después de llegar tan lejos…?

Con la realidad de nuestra situación frente a ella, las puertas de que alguna manera había logrado contener se abrieron de golpe.

No es no entienda como se siente. Estoy seguro de que estaría llorando tan miserable como ella si estuviera en su lugar ahora.

Puedo adivinar su estado mental hasta cierto grado.

– Es por eso que sabía que ahora era mi oportunidad de hacer mía a Hamakaze.

Soy una persona horrible, solo puedo pensar en cosas como esa…

“… Oye, Hamakaze”

“……… ¿Qué?”

“¿Quién crees que nos hizo caer en este lío?”

“… ¿Quién bien sería responder eso –?”

“Simplemente contéstame. ¿Quién crees que lo causo?”

“… ¿La diosa, por convocarnos?”

“Incorrecto”

“¿Huh…? E-Entonces, ¿quién?”

“Samejima”

Inmediatamente respondí con el nombre de la persona que era el objetivo de mi venganza.

“¿Por qué? Quiero decir, fue esa mujer quien nos pidió que hiciéramos todo esto, ¿verdad?”

“Sí, lo hizo”

“E-Entonces –“

“Pero teníamos el derecho de rechazarla. El que nos quitó ese derecho quién fue, ¿exactamente?”

“B-Bien…”

Ella vacilo.

Ella sabía exactamente quién era el culpable.

“Fue él. Él, a su conveniencia, aceptó su petición. Él, a su conveniencia, se dejó llevar y –“

Susurré al oído de Hamakaze.

“Te abandonó, te traicionó”

“¡¡…!!”

La escuché apretar los dientes.

Parece que ella había estado ignorando esa verdad, ocultándose de ella. Reprimió el odio que debía haber estado allí en su intestino, dejándolo reposar.

Ella lo había soportado. No sé por qué y no quería saberlo.

Ella solo necesitaba ahogarse en esa ira ahora.

“… ¿Por qué… fui… abandonada…?”

Apenas logró controlar su voz a través de sus lágrimas. Como un bebé que se aferra a sus padres, Hamakaze me agarró la manga.

“Porque eras débil”

Sacudí mi brazo, haciéndola soltarse.

“Sabes… a mí… me gusta… Samejima… lo estuve intentando mucho, dándolo todo. Incluso si tenía miedo, mataría a esos demonios… intentaba ser fuerte…”

“Hay muchas personas que le gusta. No le importa perderlo”

Hablé con un tono penetrante y frío.

“… ¿D-De verdad…?”

“Sí. De verdad”

No simpatizaba con ella.

“¡Uu… uuuu…!”

– Pero eso no era suficiente. Me meteré en su corazón.

“Hamakaze”

“… ¿Eh?”

Moví mi brazo alrededor de la cintura de Hamakaze, abrazándola mientras ella lloraba.

“¿K-Katsuragi? ¿Q-Qué estás –?”

“No te abandonaré”

Su pequeño cuerpo, su mente destrozada, reaccionaron de forma exagerada a mi consuelo.

“No vas a… abandonar… ¿me?”

“Soy diferente de Samejima. Te quiero. Quiero que estés a mi lado para siempre”

“De ninguna manera… Katsuragi, incluso sin mí… t-tú podrías…”

“¡Hamakaze!”

Puse más fuerza en mi abrazo, transmitiendo mis sentimientos.

“Por favor, ven conmigo. Nunca te abandonaré. Lo diré tantas veces como sea necesario. Te quiero”

“Katsu… ragi…”

Solo quedaba un débil destello de luz en sus llorosos ojos mientras miraba hacia los míos. Si ahora la dejaban sola, sin nadie ni nada que la respaldara, probablemente moriría.

“¿Me… aceptarías?”

Lentamente bajó sus parpados y acercó su cara llorosa a la mía.

La vi sus labios, ensangrentados por haberse mordido tan fuerte.

No estoy simpatizando con ella.

No la estoy consolando.

Está bien. Solo la estoy haciendo mi aliada.

Tengo una excelente subordinada.

Eso es todo.

“Hamakaze…”

“Mmm…”

Mi primer beso sabía a sangre.

Ese día. Obtuve mi primer esclavo genuino.

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